Control, Liquidez, Análisis, Resultados y Orden — cinco pilares que se construyen en el primer trimestre, fase a fase, sin abstracciones. Al día 90 los cinco están funcionando, o te devuelvo hasta el último euro. Aquí está exactamente cómo lo hacemos.
La primera semana no toco nada. Entro físicamente en tu empresa, escucho y observo. Hablo contigo, hablo con tu equipo financiero si lo hay, reviso los sistemas existentes. Termino la semana con una foto completa de cómo opera la empresa hoy.
Con la foto en la mano, empieza el trabajo de fondo. Limpieza contable, implantación o consolidación del ERP, y primera versión de la previsión de tesorería. Es la fase menos visible pero la más importante: sin esta base, todo lo demás se rompe. Aquí nacen la O de Orden y la L de Liquidez.
Con el sistema funcionando, el segundo mes lo dedicamos a automatizar todo lo que se pueda automatizar. OCR para capturar facturas, conciliaciones bancarias automáticas, flujos de aprobación de pagos, reporting recurrente. Cuanto menos trabajo manual quede, más fiable es el resto. Y con datos limpios y automáticos, llega la A de Análisis: el primer margen real por cliente.
El tercer mes ya hacemos el primer cierre mensual estructurado en menos de 10 días y mantenemos la primera sesión estratégica mensual contigo. Es el momento donde la infraestructura empieza a generar valor real: ya no estamos construyendo, estamos decidiendo. La C de Control y la R de Resultados completan el método.
Si el día 90 no tienes los cinco pilares funcionando — Control, Liquidez, Análisis, Resultados y Orden — te devuelvo el 100% de los honorarios. Y sin permanencia: todo lo construido se queda en tu empresa. El riesgo lo asumo yo, no tú.
El cronograma de 90 días no es un proyecto que termina, es la fase de construcción del sistema. A partir del día 91, la colaboración entra en régimen mensual estable: la infraestructura funciona y mi rol pasa a ser pura dirección financiera — el Método CLARO aplicado mes a mes.
Cierre mensual dentro de los primeros 10 días. Reporting automático. Previsión de tesorería a 90 días actualizada cada semana. Sesión estratégica mensual de una hora contigo.
Mi presencia física pasa a 1-2 días al mes en tu oficina, suficiente para mantener conocimiento profundo del negocio sin sobrecarga. El resto en remoto.
Renegociación bancaria cuando hay margen. Análisis de oportunidades de inversión con números delante. Acompañamiento en decisiones grandes antes de tomarlas, no después.
Cada trimestre revisamos qué hemos conseguido y ajustamos prioridades. La colaboración es indefinida y sin permanencia: dura lo que aporte valor.
Porque la palabra "dirección financiera externa" se usa para muchas cosas distintas y conviene aclarar qué no encontrarás aquí.
Estoy presente, participo en las decisiones, conozco tu negocio por dentro. La sesión estratégica mensual es obligatoria, no opcional.
Una vez completados los 90 días iniciales, la colaboración continúa indefinidamente como dirección financiera de la empresa. Sin permanencia.
No hago tus impuestos. Coordino con tu gestoría, sí. Pero mi trabajo es dirigir financieramente la empresa, no cumplir con Hacienda.
Mi rol no es sustituir personas. Es complementar la función que falta. Si hay que reorganizar el equipo, lo hablamos y lo decides tú.
Una conversación de 30 minutos: pones tus números en mi panel financiero y te explico cómo serían tus 90 primeros días aplicados a tu situación concreta. Salgas con propuesta o sin ella, te vas sabiendo más de tu empresa que cuando entraste.
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